domingo, 31 de enero de 2010
RESACON EMOCIONAL
Esta mañana, al levantarme y aprovechando la casa en silencio, mientras me hacia el desayuno, me ha empezado a surgir una necesidad: la de contaros algo que me he dado cuenta que me pasó ayer. Realmente he empezado a ser consciente de ello esta mañana, cuando me he despertado.
Ayer cruzé nuevamente el umbral.
Fué todo muy rápido y sin planificar.
En un principio no tenía intención de contaros lo que hasta ahora para mí era un secreto que he compartido con muy pocas personas. Pero cuando María explicó el ejercicio, empecé a sentir unas punzadas en el estómago y un ahogo en el pecho. Estuve un rato tratando de luchar contra esas sensacion hasta que me di cuenta que había llegado la hora. Me armé de valor y lo conté.
Me costó muchísimo y tenía miedo, miedo de no saber qué pasaría conmigo si me exponía de esa manera ante tantas personas. Miedo del qué pensarán de mí. Pero tenía muchos aliados(todos vosotros) y además ahora tengo recursos que hace algún tiempo no tenía.
Ayer cerré definitivamente una etapa de mi vida. Pero antes de cerrarla, la apadriné y le dí las gracias por haber formado parte de mí. Sólo que ya había llegado el momento de que pasase al pasado y se quedase como una experiencia que me ayudó a crecer y a llegar hasta la persona que soy hoy.
Ayer conseguí liberarme de prejuicios, creencias y demás "chapapote", que diría María, de un capítulo de mi vida muy doloroso, pero a la vez muy enriquecedor.
Y eso lo he conseguido gracias a vosotros que me habeis ayudado a vivir la experiencia desde la calma y la comprensión, sin juzgarme, ni interpretarme, ni analizarme.
Simplemente aceptandome tal y como soy.
Gracias nuevamente por la experiencia de ayer.
Besos
Isabel Iglesias
lunes, 18 de enero de 2010
UNA ECUACIÓN ÚNICA
" Queridos compañeros de viaje...... SuperSer y MaCSer estamos celebrando el comienzo de algo extraordinario y queremos haceros partícipes también a vosotros para que lo aceptéis, lo acojáis, y le deis la bienvenida junto a nosotros. Hemos decidido ser parte de una misma ecuación, en la que nosotros dos, los elementos, conservamos nuestra propia identidad y cuya unión produce una energía transformada distinguible, reconocible y única. Una ecuación en la que cada uno de los elementos se compromete a exponer y ofrecer su esencia sin reservas, para posibilitar la máxima expresión de lo que son capaces de ser juntos. Una ecuación en la que nuestra experiencia se torna más fácil, más bella, más alegre, más sutil, más consciente, más plena... Este resultado es consecuencia de un proceso intenso, de un profundo cambio evolutivo mutuo, en el que la aceptación y el reconocimiento de nuestra propia identidad ha sido definitivo. Para celebrarlo y para que podáis sentir y haceros una idea más aproximada del significado que tiene para nosotros esta experiencia vital juntos, os ofrecemos una canción que refleja de forma excelente cómo hemos llegado hasta este punto y cómo nos posicionamos. Sólo os pedimos que la gocéis y compartáis con nosotros el sentir de felicidad e ilusión, el sentir del amor que nos empapa por habernos dado una oportunidad como ésta, por haber estado atentos, por habernos encontrado mutuamente entre tanta gente, entre tanto ruido, entre tantos años... y habernos reconocido como una ecuación única.
La letra de la canción dice así:
No tiene sentido hacer como que no hay ninguna opción
Los tiempos difíciles no se van solos
Tienes que dejar de lamentarte
Ya es tiempo de que te expreses, ten un poco de fe
Nada bueno suele llegar sin esfuerzo
Todas las cosas buenas llegan a su debido momento...así es.
Tienes que tener algo en qué creer
Te estoy diciendo que abras tu mente
Tienes que exponer tu corazón si quieres lograr estar bien
Tienes que lanzarte e intentarlo
Tienes que exponer tu corazón si quieres hacer lo correcto
Tienes que exponerlo todo
Te miras en el espejo
Y no te gusta lo que ves
Y las cosas empiezan a tornarse más claras
No crees que ya es hora de cambiar?
No pierdas tu tiempo con el pasado
Es hora que mires hacia el futuro
Está todo ahí si te lo propones
Esta vez, si lo intentas con mayor convicción
Serás lo mejor que tu puedas ser
Tienes que exponer tu corazón si quieres lograr estar bien
Tienes que lanzarte e intentarlo
Tienes que exponer tu corazón si quieres hacer lo correcto
Tienes que exponerlo todo
Si quieres hacer lo correcto......
Y lo quieres hacer ahora.....
Si quieres aprender a intentarlo
Para lograr alcanzarlo del mejor modo
Vamos, deja que tu amor fluya en libertad
Es tan fácil de hacer ahora.......
Tienes que ir a por lo que quieres,
Tienes que hacer lo que tienes que hacer
Tienes que exponer tu corazón si quieres lograr estar bien
Tienes que lanzarte e intentarlo
Tienes que exponer tu corazón si quieres hacer lo correcto.
Tienes que exponerlo todo "
Artemisa
viernes, 15 de enero de 2010
El hombre de Tianamén
lunes, 11 de enero de 2010
TALENTOS
http://video.bugun.com.tr/bugunPlayer.swf?file=dagilfilm.flv
De parte de Mascal.
miércoles, 6 de enero de 2010
Existenza
SuperJavier (yo no iba a ser menos ;-)
jueves, 31 de diciembre de 2009
Un momento de transformación
El año pasado hice el curso de Practitioner de PNL. Fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Allí me hablaron de juegos de poder, de justificaciones, de proyecciones. Empecé a ver cómo estaba aplicando todo aquello a otros y cómo me estaba siendo aplicado a mí. Me pareció fascinante. Conocí gente muy interesante, y cada vez que un sábado por la tarde salía de uno de estos talleres me sentía renacido. La profesora nos apretaba las clavijas, y yo cada vez me sentía más afinado.
Este año estaba deseando que empezara por fin el Máster, y lo hizo en Octubre. Más gente nueva, más buen rollo, más explicaciones sobre juegos de poder, justificaciones y proyecciones. La profesora ya nos había avisado de que, si en el Practitioner nos parecía que nos metía caña, en el Máster nos íbamos a sentir literalmente apaleados. Frases habituales de la profesora al interaccionar con los alumnos son del tipo "No me has respondido a la pregunta", "A mí me dan igual tus justificaciones" o "Eso que me estás contando es un montón de basura". Cada vez más prietas las clavijas, cada vez más fino, cada vez más sólido y compacto. Los sábados por la tarde salgo de allí como si hubiera tomado drogas.
A lo largo de este año y medio hemos hecho muchos ejercicios. Muchos de ellos implican acceder a situaciones violentas o traumáticas del pasado. Es relativamente habitual ver a los compañeros romper a llorar. Hay abrazos por doquier.
En este año y medio, nunca había llorado antes, y empezaba a pensar que era un bicho raro. Tenía incluso ganas. Deseaba ser capaz de romper a llorar delante de mis compañeros. Este fin de semana al fin sucedió.
Lloré. Lloré como una magadalena. Lloré como un niño, con esas lágrimas de las que me gusta sentir. Lloré de emoción, a dos ojazos. Lágrimas precipitándose en cascada sobre mis mejillas. No fui el único. Hasta la profesora lloró. Fue raro el que no lo hizo. Yo nunca había asistido a nada semejante a lo que vi allí. Me sentí privilegiado por haber podido experimentar lo que aconteció el sábado pasado en aquella habitación.
La profesora improvisó un pequeño ejercicio en el que cada uno de nosotros debíamos encontrarnos con una versión evolucionada de nosotros mismos. Lo hacíamos por turnos; uno hacía el ejercicio y los demás miraban. Al ser el ejercicio improvisado, los pasos se fueron refinando con cada persona y los resultados eran cada vez más espectaculares. Después de cuatro o cinco compañeros, me tocó a mí.
Respiré hondo y puse las manos sobre los muslos. Miré a mi alrededor. Todos los ojos estaban clavados en mí. Me sentí más expuesto que metido en una pecera y colgado en la plaza del ayuntamiento. Aquello iba a ser difícil. Respiré hondo otra vez y cerré los ojos.
"Imagina que tienes ante ti a una versión evolucionada de ti mismo. ¿Qué aspecto tiene? Descríbemelo.
Empecé con la descripción. Llevaba unos vaqueros y una camisa azul, y circulaba tranquilamente por la calle más hinchado que un pavo. Se le veía que se sentía muy bien; tranquilo, confiado, seguro de sí mismo. Pocas cosas parecían importarle en aquellos momentos, si es que había alguna. Una amplia sonrisa surcaba su rostro.
La profesora me pidió que imitara a aquel tipo, y en cuanto lo hice cambió mi postura. Mi espalda se enderezó, mis hombros se levantaron, mi respiración se hizo más profunda y más relajada. Me hinché como un pavo. Tuve miedo de que me creciera una cola de colores. Luego la profesora me preguntó por la mirada de aquel ser y me pidió que abriera los ojos para que todos la pudiéramos ver.
Abrí los ojos y la experiencia se hizo más difícil todavía. Soy muy visual, vivo básicamente en imágenes y a través de ellas. En cuanto vi la habitación, perdí inmediatamente fuelle. La profesora lo leyó en seguida y me dijo "Vuelve, vuelve". No sin gran esfuerzo, volví.
"¿Cómo es el rostro de esa persona? ¿Cómo es su sonrisa? Imítalo". Hice un esfuerzo titánico. Noté mis mejillas temblando. Empecé a notar que el resto del cuerpo también empezaba a temblar. El cuello, los hombros, el pecho, los brazos. "Tú puedes", dijo la profesora, "sopórtalo". Temblando como un flan, sintiendo escalofríos, seguí adelante. Aquella sensación era realmente insoportable, y cuando la profesora me dijo que lo intensificara, creí que no sería capaz.
Ella estaba sentada en su silla en el centro de la imagen que me mostraban mis ojos. Cuando pienso, cada vez que tengo un pensamiento, muevo ligeramente mis ojos. Todos lo hacemos, aunque raramente lo percibimos. Veía la imagen de la profesora y esa imagen empezó a vibrar. Ella se debió de dar cuenta de alguna manera a pesar de estar a tres metros de distancia, porque me dijo "¡Deja de pensar!". Traté de dejar de pensar, y era inútil. Podía ver la imagen vibrando y ser consciente de cada pensamiento, por pequeño que fuera, aunque sólo fuera una palabra, una imagen, una sílaba, un sonido. Estaba en un estado mental en el que no había estado nunca. Tenía vértigo. Estaba aterrorizado. La imagen vibraba cada vez más y yo la estabilizaba una y otra vez. Volvía en cada ocasión al punto anterior y luego daba un pasito más, y cada vez lo hacía más rápido. La imagen vibraba como si un terremoto estuviera sacudiendo la habitación. No sabía cuánto tiempo más sería capaz de soportar aquello. Y entonces lo sentí.
Duró sólo un instante. La habitación por fin se estabilizó, fijé la imagen como si fuera una foto y de repente fui consciente de lo que estaba sintiendo. Sentí como si mi cuerpo entero fuera a estallar, como una fuerza que naciera de cada una de mis células, como un fuego que me hervía en cada punto de mi cuerpo, como un orgasmo brutal. Como si todo yo fuera una energía inconmensurable que estuviera a punto de explotar en aquel segundo. Como si una bomba atómica hubiera comenzado a detonar en mi interior. Dicen que soy bueno con las palabras, pero lo cierto es que en estos momentos me siento terriblemente torpe. Simplemente no conozco palabras para describir aquello. No lo puedo explicar mejor.
Al sentir aquello, mi cara se desencajó en una mueca de descomunal sorpresa. Abrí la boca tanto como pude y mis ojos se abrieron de par en par mandando las cejas a la altura del cogote. Permanecí en aquel estado todavía unos segundos más, hasta que volví a ser consciente de que estaba en una habitación rodeado de un montón de compañeros que me miraban fijamente, las manos agarradas a la silla y los ojos como platos. Había gente llorando. La caja de pañuelitos circulaba de mano en mano.
Me tuve que levantar. No podía permanecer allí sentado. Salí de la habitación y bebí agua. Di vueltas en círculo. Me sentía como si acabara de saltar en paracaídas. Cuando me acosté aquella noche todavía no me había recuperado. Tenía la certeza de que habría un antes y un después en mi vida después de aquella mañana.
"Ha sido increíble", "Estabas a punto de explotar", "Me he conmovido muchísimo", "Me han entrado ganas de follarte", fueron algunos de los comentarios que me hicieron los compañeros. Parecían estar tan conmocionados como yo.
"Ahora nos tenemos que ir a comer" dijo la profesora. "Tenemos poco tiempo esta tarde, ¿alguien más quiere hacer el ejercicio o lo dejáis correr?". Se levantaron todas las manos, incluso las de los más tímidos. Todos querían pasar por aquello.
Habíamos hecho la cena de navidad la noche anterior. Nos habíamos acostado a las cuatro de la mañana con unas cuantas copas. Yo había dormido cinco horas y me había levantado hecho una mierda, pero en aquel momento podía ponerme a volcar coches con mis propias manos.
Era incapaz de asimilar aquella experiencia. No tenía ni idea de qué era aquello que había sentido. Mi mente rebotaba en todas direcciones tratando de encontrar una arista de la que colgarse. Y lo hacía en vano.
Comimos y volvimos a clase. Yo necesitaba saber más sobre aquello, así que pregunté a la profesora en cuanto nos volvimos a sentar.
—¿Cómo puedo sentirme así las 24 horas del día? —dije.
—Ni puedes ni debes —contestó—. Tu mente no está preparada todavía para estar en ese estado de manera permanente. Y lo que es peor: si estuvieras así todo el día, te encerrarían. La gente a tu alrededor se asustaría muchísimo.
Recordé mi experiencia en Dublín hacía ya casi dos años. Aquellos que me vieron se cagaron encima. Terminé pasando por dos psicólogos y un psiquiatra para que certificaran que seguía en mis cabales. Entendí perfectamente a qué se refería.
Pasé en unos segundos por la negación, por la rebeldía, por la negociación, y llegué de cabeza a la depresión. Quería volver a sentir aquello. Era mío. Aquello era una droga y yo el boticario, y no podía volver a pasar detrás del mostrador aunque fuera mi propia farmacia. Y me pareció una mierda. Tardé un par de minutos en aceptarlo. Me quedé con una de sus últimas frases "Un día, este estado será para ti ordinario, y entonces querrás buscar más". Oh, sí. Dámelo todo.
Después hicieron el ejercicio cinco compañeros. Lloré al ver a cada uno de ellos pasar por aquella experiencia. Casi nos fundimos la caja de pañuelos.
Al final el ejercicio se terminó conviertiendo en un espectáculo. La mitad de la clase nos sentamos en el suelo y el sujeto se sentaba en una silla central. Sólo faltaban las palomitas.
Algunos de mis compañeros, durante el ejercicio, movieron los brazos. Otros se levantaron de la silla. Una compañera experimentó algo que a mí me pareció un orgasmo. Lloré y lloré de emoción. Una y otra vez.
Me resultó increíble la transformación que experimentaron, cómo sus miradas y sus rostros dejaban el gris cenizo habitual con el que vamos por la vida para llenarse de luz, para irradiar auténtica belleza en cuestión de segundos. Sus ojos se llenaban de brillo, sus mejillas adquirían color, sus arrugas desaparecían. Era una especie de photoshop en tres dimensiones. Mi cerebro no podía procesar lo que veía. Era irreal. Era imposible. Yo sentía vértigo al verlos. Volvía a sentir de nuevo, aunque en menor proporción, esa droga corriendo por mis venas. Tratar de separar entre lo que era real y lo que no, era algo que dejaba de tener sentido.
Después la clase continuó y al final de la tarde llegó a su fin. Por turnos, fuimos contando lo que habíamos experimentado y lo que habíamos aprendido de nosotros mismos. Hubo quien volvió a llorar al revivir aquella jornada. Después hubo aplausos, después hubo besos y después hubo abrazos. Éramos una piña. Nos sentíamos como un equipo que hubiera ganado el oro en unas olimpiadas. Salimos a la calle y el aire sabía de otra manera. Algo había cambiado en todos nosotros. A partir de entonces, pocas cosas serían igual.
El camino hacia el éxito
alcanzar el éxito, discutían sobre cual sería el mejor camino para ello .
En algún momento tropezaron con la lámpara de Aladino, decidieron
frotarla y naturalmente apareció el genio. Saludos, mis amos, ¿cuál es su deseo ? -
Emocionados respondieron : Deseamos que nos lleves al éxito.
Y les concedió el deseo y luego dirigiéndose al primero de ellos preguntó: ¿cómo deseas que sea el camino que te lleve al éxito ?
A lo que este respondió : deseo que sea una hermosa playa, con arena muy fina, el sol muy alto y el cielo perfectamente despejado, ese sería un camino que yo recorrería gustosamente.
Y le concedió el deseo, y al final de la larga y hermosa playa se encontraba el éxito, como tan solo se trataba de caminar por las suaves arenas, nuestro amigo empezó a recorrer el camino.
Ahora el genio se dirigió al segundo formulándole la misma pregunta y le respondió : deseo que sea una hermosa colina, con mucha vegetación, días claros y soleados y un camino empedrado que me conduzca derecho a la cima, ¡¡¡ como gozaría recorriendo ese camino ! ! !,
Y le concedió el deseo, e inmediatamente apareció la hermosa colina, y nuestro segundo amigo se decidió a andar hasta allí.
Finalmente se dirigió al tercero con la misma pregunta y este respondió: para mí cualquier camino estaría bien, tan solo que sea un camino en el que reúna estas condiciones : que transitarlo me resulte apasionante, que cada actividad que yo deba realizar para llegar al final del camino, aunque sea una actividad difícil, me sea muy atractiva y que antes de partir me pueda preparar. Igual que a los demás el genio se lo concedió.
Pasado algún tiempo se encontraron los dos primeros amigos, cada uno al ver la expresión en el rostro del otro, supo que ninguno había alcanzado el éxito.
Comentando su experiencia el primero dijo : cuando me presentaron la playa soleada y de finas arenas y al final el éxito me emocioné mucho, pensé que sería muy fácil y rápido alcanzarlo y decididamente comencé a recorrer el camino, pero al poco tiempo, la que fuera arena
blanca y fina se metió entre mis dedos y me produjo serias escoriaciones, como no iba preparado no tenía un par de sandalias y debí seguir caminando así, sufrí de fuertes dolores en los pies, al poco rato sentí mucha sed, pues el camino estaba muy soleado y no había una sola nube en el cielo, pero yo no tenía agua dulce y casi muero de sed, decidí tomar agua del mar, pero cuanta mas tomaba mas sed sentía, finalmente me rendí pues nunca me imaginé que sería tan difícil
recorrer una hermosa y soleada playa, con tristeza vi como el éxito permaneció lejos de mi alcance .
El segundo de ellos dijo : a mi me sucedió igual, como siempre he sido buen atleta creí que caminar por ese camino empedrado sería fácil y rápido, pero no fue así, no mas empezar a caminar y los guijarros del camino llenaron mis pies de ampollas, el sol quemó mi rostro, mis
hombros y mis espaldas, y muchas de las ramas de la vegetación me laceraron y espinaron. Decidí detenerme a descansar y a dormir pero el frío de la noche casi me congela y por poco muero de hambre, cada vez que miraba hacia la cima veía mas lejos el éxito, finalmente,
profundamente abatido, abandoné.
En ese momento apareció nuevamente el genio y les explicó : mis amigos no existe un camino fácil hacia el éxito, todos los caminos que te llevarán al éxito te exigirán esfuerzo y preparación, puedes recorrer el camino que mas te guste, eso facilitará el tránsito, pero ten seguro que cualquiera que sea y aunque al principio parezca muy fácil, no será así, siempre deberás hacer tus mejores esfuerzos y estar preparado.
Una vez lo comprendieron el genio les concedió un nuevo deseo .
El primero de ellos nuevamente solicitó transitar por una playa soleada, de finas arenas y cielo despejado, pero además pidió protectores para los pies, protector para el sol, anteojos oscuros, agua dulce y valor, determinación y perseverancia para el camino, así equipado se dio a la
tarea de recorrerlo, al poco tiempo se le vio disfrutando del éxito y compartiendo con otros su experiencia.
El segundo, al igual que el primero deseó ascender nuevamente a la cima de la colina, pero esta vez solicitó, además, guantes gruesos, protectores de sol, botas fuertes y claridad de pensamiento, metas definidas y valor, al igual que al primero, poco tiempo después se le vio
disfrutando del éxito y ayudando a otros a alcanzar la cima.
El tercero había alcanzado el éxito en el primer intento, sin embargo no se sentía cómodo, a pesar de que gozaba de tranquilidad económica, algo no estaba completo, así que, decidió consultar al genio : "He alcanzado el éxito, recorrí el camino, pero siento que algo no está completo, qué es ?" el genio respondió : "Solo lo sabrás si observas a tus amigos que están recorriendo el camino" y le llevó a verlos.
Entonces se encontró observando a sus amigos ; uno recorría la playa y el otro la colina, les vio esforzarse, dar paso a paso, caer y levantarse, en algún momento vio que su amigo que recorría la playa se dirigía muy confiado hacia un determinado lugar que aparentemente le permitiría acortar el camino, pero como él le veía desde arriba, sabía que no solo no le permitiría acortar el camino sino que le ocasionaría serios retrasos, sin pensarlo corrió a su lado, le advirtió el riesgo, le encaminó nuevamente y le ayudó a recorrer el trecho faltante.
Una vez que los dos llegaron al éxito del segundo, el primero supo que era lo que le faltaba : ¡¡¡ ayudar a los demás a alcanzar la cima ! ! !.
Ahora el segundo estaba muy feliz, lo había logrado, pero no se sentía completo, no se sentía cómodo, así que consultó a su amigo y este le respondió: "solo lo sabrás si observas a algunos de tus amigos que están recorriendo el camino" y le llevó a verlos ...
(Autor desconocido).
